El Internet de las cosas se consolida como pilar de la cuarta revolución industrial

Si la revolución industrial iniciada en el siglo XVIII trajo grandes avances tecnológico-industriales que introdujeron los procesos industriales manufacturados, el siglo XIX supuso la aparición del motor de vapor y grandes avances químicos y el siglo XX fue sin duda el del nacimiento de Internet, la tecnología disruptiva del presente siglo será, si las predicciones que apuntan los estudios no fallan, la del internet de las cosas.

La aplicación de Internet a la industria para conformar redes de comunicación inalámbrica de alto rendimiento es considerada como un agente con gran capacidad de transformar el sector industrial. Se trata, en definitiva, de una revolución en las relaciones entre los objetos considerados analógicos con la red y de ésta a su vez con las personas, para ofrecernos objetos inteligentes y permanentemente conectados con Internet.

Internet está consolidado en las industrias españolas, de hecho la gran mayoría tienen ya acceso a la red, generalmente a través de banda ancha, y cerca de cuatro de cada cinco empresas disponen de banda ancha móvil o páginas web. Además, herramientas TIC de apoyo a procesos internos tienen un amplio grado de difusión entre las empresas industriales españolas, sobre todo las herramientas de sistemas de planificación de recursos, de gestión de clientes y de administración de la cadena de suministros, mientras que otras tecnologías de identificación tanto de personas como de objetos basadas en la identificación por radiofrecuencia no han conseguido llegar al mercado de forma masiva. Sin embargo esto no ha supuesto una modificación importante en la naturaleza de las actividades o en los modelos de negocio.

Los primeros pasos de la aplicación de Internet de las cosas a la industria se han dado en la incorporación de elementos inteligentes en máquinas pesadas, vehículos industriales o herramientas. Sin embargo, apenas estamos en un momento incipiente del proceso, ya que uno de los retos a los que se enfrenta la industria es el de llevar esta inteligencia a un nivel más alto y que pueda hablarse de cadenas de producción inteligentes, de fábricas inteligentes, de ecosistemas de producción inteligentes e incluso de servicios inteligentes que, en este caso sí, cambiarán los modelos de relación entre los usuarios y los productores de los servicios, dando lugar a servicios capaces de funcionar de manera autónoma e inteligente.

El Internet de las cosas precisa de redes móviles de última generación, seguras y de gran calidad, en la intervengan varias tecnologías como sensores cada vez más pequeños, hardware de bajo gasto energético que facilite la conectividad a muy bajo precio, sistemas de análisis de datos capaces de gestionar grandes cantidades de datos en tiempo real o nuevas redes que permiten el acceso simultáneo de gran cantidad de dispositivos y acerquen la nube a cualquier rincón del planeta.

Actualmente se está experimentando en el desarrollo de prototipos que ya trabajan con esta filosofía en diversos sectores como:

Sanitario. El personal médico comienza a poder ofrecer diagnósticos más certeros y prescribir tratamientos personalizados gracias a las herramientas de big data, que permiten monitorizar al paciente y recopilar datos de evolución real.

Transporte. El empleo de sensores específicos en ciertas partes del vehículo permite analizar los tiempos de parada, los hábitos de conducción de cada conductor o las condiciones de carga, optimizando el transporte de personas y mercancías.

Industria. Las técnicas de análisis de datos permiten realizar mantenimientos predictivos que facilitan cambios en la configuración de las líneas de producción y montaje.

Energía. En el campo de la exploración, desarrollo y producción de petróleo y gas, se empela el análisis de datos macro para conocer las localizaciones donde realizar perforaciones subterráneas con el fin de encontrar grandes reservas de la materia prima que precisan para suministrar energía.

Agricultura y ganadería. La incorporación de estos sistemas en instalaciones ganaderas y agrícolas permite optimizar las acciones de riego, abono, empleo de pesticidas o de recogida de la cosecha.

Minería. La utilización en este escenario está enfocada a la búsqueda de  mejoras en la seguridad.

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